Mujeres Maestras

En base a la experiencia escribió su leyenda en la constru

Autor: Iván Urbina, publicado el

A sus 63 años, Francisca Pardo ha logrado escribir su nombre con letras de oro en el armado y venta de muebles. Contó su historia y cómo ha aprendido en sus 36 años ligada al rubro.

Cuando niña, Francisca Pardo (63) estaba esperanzada en que su futuro estaría ligado a la asistencia social. Sin embargo, a sus 27 años comenzó una carrera completamente diferente, rubro del que no salió más: empezó a trabajar en inmobiliarias y se insertó de lleno en el mundo de la construcción.

“Trabajé muchos años apatronada para empresas importantes del mundo inmobiliario, donde se hacían casas y edificios. Partí ahí, luego pasé por varias empresas más hasta que me independicé”, contó la mujer maestra.

Gracias al aprendizaje adquirido en estos empleos, dio el paso más importante de su carrera hacia la independencia, logrando poner su negocio como mueblista: Muebles FPJ (muebles_fpj en Instagram).

“Actualmente soy capaz de trabajar muebles de cocina para constructoras y particulares, y también trabajo mucho con piedras, como el granito y el cuarzo. Eso es un complemento, no es mucho lo que se puede ganar con eso, pero eso aporta mucho al tener una propia empresa”, aseguró.

Francisca se dedica hoy en día a la atención de público y ventas, pero trabaja junto a seis colaboradores que están llenos de pega. Aunque advierte que las responsabilidades al tomar este camino son un poco más complicadas que trabajar con un jefe.

“Básicamente, cuando tú trabajas apatronado es de lunes a viernes, y terminas, te fuiste a tu casa y te desconectaste. Pero cuando trabajas de independiente no existen los feriados, no hay descansos, solo hay compromisos que tienes que cumplir. Obviamente tiene sus ventajas, pero también sus desventajas”, aseguró.

Las mujeres se han empoderado en el rubro con el paso del tiempo

Francisca Pardo lleva 34 años trabajando en la construcción, por lo que es testigo del crecimiento exponencial que ha tenido el número de mujeres trabajando en el rubro durante los últimos años.

“Cuando partí en esto, eran muy pocas las mujeres en este rubro. Pero con los años se van presentando oportunidades para incorporar más gente y mujeres en esto. Hoy en día es cosa de mirar hacia las obras y darse cuenta la cantidad de mujeres que trabajan ahí. Están metidas en fragües, en aseo final, y hasta en carpintería. Sin duda alguna que esto va en constante crecimiento, y la construcción ya no es un nidito solo de hombres”, indicó.

Además, señaló que una de las razones de este aumento es el esfuerzo que ponen las mujeres en cualquier labor.

“El empeño que le ponen las mujeres al trabajar en construcción es su principal fortaleza. Para mí es eso, o sea, no aflojan hasta que las cosas resulten. Por ejemplo, a mí no me limita tener la edad que tengo para conseguir los objetivos que se me crucen en el camino”, sentenció.